Actualizado el viernes, 4 julio, 2025
La ruta hacia los Chorros o cortinas de Los Caños de Meca
En este reportaje os ofrecemos el relato de una de las excursiones más impactantes que ofrece Los Caños de Meca. Avisamos que es una excursión difícil y con cierto riesgo, no sólo por el peligro (remoto) de desprendimientos sino también por lo complicado del trayecto, variable según las condiciones del clima, las mareas o la mayor o menor presencia de arena por los ciclos del mar.
🚶♂️ Básicos para visitar Los Chorros
📍 La ruta comienza al final de la playa nudista de Los Caños, siguiendo la línea de acantilados.
🌊 Es imprescindible hacerlo con marea baja o bajando, ya que con marea alta el paso puede quedar cortado.
👟 Lleva calzado adecuado para rocas y extrema la precaución: hay zonas resbaladizas y tramos irregulares.
🌈 La zona es también conocida por ser un punto habitual de nudismo gay.
🛶 Otra opción es llegar por mar en kayak o paddle surf, siempre que no haya viento ni oleaje.
⏱️ Se tarda unos 45 minutos por trayecto caminando, dependiendo del ritmo.
⚠️ Aunque poco frecuente, existe riesgo de derrumbes o caída de rocas, especialmente tras lluvias. ¡Atención al entorno!
En cualquier caso, la belleza paisajística, los restos fósiles y las cascadas de agua dulce al final del camino bien que merecen la pena.

El paseo a los chorros parece devolvernos a épocas prehistóricas de dinosaurios y parajes salvajes e inexplorados. Todo depende de la imaginación del visitante, y para ello, esta excursión es perfecta.
La ruta comienza donde acaba la carretera que cruza Los Caños, en la zona conocida como Los Castillejos, que es el último punto habitado de Los Caños, y a partir de ahí el camino continúa bajo pinares y acantilados. Muy cerca tenemos el Hotel Mar de Frente, que se asoma a la playa nudista.

La playa nudista
Nuestro punto de partida es la playa nudista, de gran belleza paisajística y autentico centro neurálgico del hipismo y el nudismo, aunque cada vez menos.
Posiblemente en ningún otro lugar de Los Caños se respira tanto ese ambiente de hierba, sol y desnudez que han caracterizado a estas playas desde el boom turístico de los 60.

Las rastas siguen predominando aunque cada vez van cediendo más espacio a los nuevos inquilinos de sombrilla y nevera dominical.
La playa no es muy extensa, se cruza en menos de 5 minutos, dependiendo del paso del caminante y de su grado de curiosidad ante lo que el entorno ofrece. Es una playa arenosa aunque con tramos rocosos, de agua transparente y limpia pese a lindar con 50 metros de arenas cerradas por una insalubridad vergonzosa.
La playa transcurre bajo los primeros acantilados , llenos de pino y arbusto, merece la pena subirse a ellos y contemplar la belleza del entorno, sobre todo cuando el sol empieza a caer.

La ruta se complica
Conforme avanzamos hacia los acantilados la playa se va estrechando hasta que de pronto la arena termina y comienza el tramo rocoso. Hay que esperar a la marea baja para atravesarlo cómodamente.
El paisaje cambia totalmente y nuestro trayecto transcurre entre grandes bloques de piedra que algún día se desprendieron de la pared por efecto de la erosión. Sobrecoge mirar hacia arriba y pensar que alguno de esos salientes puede desprenderse en cualquier momento, algo que lejos de ser imposible constituye un peligro real tal y como advierten varias señales de peligro.

La vista se hace insuficiente ante tanto aliciente natural: a un lado el mar azul que choca con las piedras y al otro el imponente precipicio, reino de gaviotas y salpicado de mil formas caprichosas producto del viento y de la fragilidad del sustrato.
Con cierta facilidad recorreremos el primer tramo , que, con marea baja se puede hacer caminando sobre rocas y arena. La ruta nos lleva aproximadamente una hora y se dificulta un poco a la mitad, cuando unos enormes bloques rocosos nos impiden el paso fácil a pie y nos obligan a tomar un estrecho camino a la izquierda, en la base de los acantilados.

Y por fin, la cascada
Tras algún que otro titubeo y teniendo cuidado de no resbalar , llegamos a una cala salpicada de grandes rocas y tras ella encontramos casi de repente la pequeña cascada de agua dulce , fin de nuestra excursión y punto de gran interés natural donde recargarse de energía y donde darse, por qué no, una ducha fresca con un agua que sale de las entrañas de la tierra para parar a la arena de una pequeña cala que desaparece con la pleamar.

Los más aventureros pueden continuar más adelante y verán dos bonitas cuevas y tras ellas un camino ascendente bastante difícil que llega al último lugar accesible a pie: la cala verde. Tras ella termina la zona de paso y empiezan los grandes acantilados.
Aquí tienes un mapa con pistas y consejos en la zona:
(En icono rojo 🔴 nuestras anotaciones)





Voy a visitar los caños de meca la semana del 22 al 27 de Junio, y me gustaria saber si hay alguna excursión organizada para ir a las cortinas o rutas de los chorros.
Hola, no hay (que sepamos) ninguna ruta organizada a los chorros, pero se puede hacer perfectamente por libre. La clave es enterarse de cómo están las mareas y elegir un momento de mareas lo más fuertes posibles y en el momento en que empiezan a bajar. Nunca ir con marea subiendo. Se tarda 1 hora aproximadamente y lo mejor es llevar buenos zapatos y disposición de mojarse.
Voy a visitar los caños de meca la semana del 22 al 27 de Junio, y me gustaria saber si hay alguna excursión organizada para ir a las cortinas o rutas de los chorros.
Hola, no hay (que sepamos) ninguna ruta organizada a los chorros, pero se puede hacer perfectamente por libre. La clave es enterarse de cómo están las mareas y elegir un momento de mareas lo más fuertes posibles y en el momento en que empiezan a bajar. Nunca ir con marea subiendo. Se tarda 1 hora aproximadamente y lo mejor es llevar buenos zapatos y disposición de mojarse.