El entorno
natural de la
Torre del Tajo y los
acantilados es , sin duda, uno de
los más
impresionantes
de la costa andaluza. La ruta puede iniciarse
desde dos puntos: desde la playa de la Hierbabuena
en Barbate, o desde Caños de Meca,
donde termina la carretera que transcurre
a lo largo del núcleo de población.
Haremos la ruta desde la Hierbabuena, una
playa salvaje situada en la salida de Barbate
hacia Caños de Meca desde la que
se observa una bonita vista del puerto deportivo
a la izquierda y el comienzo de los acantilados
a la derecha. Será esta segunda dirección
la que seguiremos para adentrarnos en el
pinar a través de un camino habilitado
en la parte de atrás de la playa,
paralelo a la misma.
Este pequeño sendero transcurre
entre sabinas y vegetación dunar
como las azucenas de mar , y describe una
pendiente ascendente que va siendo más
acusada conforme vamos adentrándonos
en el interior del parque. Es una ruta sencilla
aunque conviene evitar las horas más
calurosas del verano.
Siguiendo el camino encontraremos una pequeña
fuente de agua dulce muy apreciada por los
Barbateños. Su agua es fresca y potable.
El agua subterránea es una constante
en todo el parque, los caños y manantiales
están presentes en todo el borde
costero pese a la aridez y sequedad de la
superficie.
Ya superada la zona de dunas móviles,
nos toparemos ahora con las dunas fósiles,
que son masas de arena que al no poder avanzar
por algún obstáculo orográfico
se petrificaron y se quedaron como montículos
de arenisca de formas caprichosas y quebradizas.
La duna más conocida es una curiosa
formación pétrea llamada por
los lugareños el muro de las lamentaciones
de Barbate.
Prosiguiendo nuestra ruta llegamos al pinar
y nuestro sendero se une a un camino mayor
que viene de la carretera comarcal costera
Caños-Barbate y que conduce directamente
a la Torre del Tajo. Al comienzo de dicho
camino se puede aparcar el coche y continuar
a pie. Conviene recordar que la circulación
de coches en el interior del parque está
restringida.
Este precioso camino ascendente transcurre
paralelo a la costa, sobre los acantilados.
Se han colocado vallas en los punto más
peligrosos. Detrás iremos dejando
Barbate, y la progresiva elevación
del terreno nos permitirá observar
la inmensidad del Atlántico ante
nosotros y , en días claros, las
costas africanas y , por supuesto , las
costas españolas hasta Zahara de
los Atunes.
Es un lugar con mucho encanto.
Al subir pasaremos cerca de un antiguo molino
hoy abandonado y que se construyó
para aprovechar el agua dulce de los caños
en beneficio de los barbateños. También
veremos una casa derruida, que era la vivienda
de la familia encargada del molino, y dos
puestos abandonados de la Guardia Civil,
para la vigilancia de las costas.
Otro punto de interés que encontraremos
es la cantera, de la que se extrajo material
para construir el puerto de Barbate y que
se yergue como un gran pedregal rodeado
de pinos y matorral.
El principal interés del trayecto
es paisajístico, aunque los amantes
de la flora disfrutarán de una variedad
de plantas y arbustos propios del clima
mediterráneo que reina en la zona.
Los amantes de la fauna deberán tener
más paciencia o deberán conformarse
con la observación de gaviotas, garcillas,
pequeñas rapaces y lagartijas, que
son los animales más fácilmente
visibles en nuestra ruta.
La pendiente sigue subiendo aunque de forma
suave y casi ni se percibe por la impresión
que causa el entorno que nos rodea. La vista
del mar es espectacular. A pie se va sin
problema aunque el paseo también
se puede realizar en bicicleta de montaña
o a caballo.
A nuestra izquierda , conforme subimos,
hay un barranco que desciende hasta el mar
de forma más o menos escabrosa según
la zona. A nuestra derecha se extiende la
inmensidad del pinar.
La zona marina, aunque de acceso difícil
, guarda una serie de puntos de interés
como la cueva del Cristo, conocida así
por la existencia de una especie de trono
de piedra natural en el que te puedes sentar
y desde el que se ve una pequeña
cruz de madera que alguien dejó allí
y ante la que los lugareños, y sobre
todo las mozas casaderas rezan. Es un lugar
al que se puede llegar a pie desde la playa
de la Hierbabuena aunque con marea baja.
Un poco más en dirección a
Caños de Meca hay varias piedras
desprendidas que forman curiosos enclaves
naturales entre los acantilados y el mar.
Hablamos de la piedra aislá y de
las rocas de las viudas.
Continuando nuestra ruta por el camino ascendente
veremos ya de lejos la Torre del Tajo ,
que alcanzaremos tras abandonar el tramo
más pedregoso al borde del barranco
y adentrarnos en un pinar cuya sombra hace
el final del trayecto más reconfortante.
La Torre del Tajo se presentará
ante nosotros en todo su restaurado esplendor
como reina de la parte más alta de
los imponentes precipicios. El entorno ha
sido acondicionado para el visitante por
medio de paneles informativos.
Si nos acercamos al borde del acantilado
llegaremos a un punto de gran interés
paisajístico en forma de grande balconadas
que miran al azul del mar y desde las que
se puede admirar el escalofriante corte
del abismo. Es un lugar excepcional para
la observación de las aves .
El camino continúa hacia Los Caños
y en determinados lugares es posible acceder
al borde de los acantilados, aunque esta
vez sin vallas protectoras, lo que exige
extremar la precaución y evitar acercarse
demasiado al corte del precipicio para prevenir
la caída, fatal de necesidad.
El vértigo y la imponente altura
de las paredes del Tajo han inspirado leyendas
de amantes que se suicidan por la imposibilidad
de su amor o de desesperados marineros despeñados,
cuyos fantasmas son hoy todavía vistos
por algunos.
Nuestra ruta acaba en Los Caños,
tras atravesar el extenso pinar y comenzar
a descender toda la altura que antes habíamos
subido. El final es especialmente bonito
ya que Los Caños de Meca aparecen
entre el verde de los pinos con su faro
y con sus blancas arenas de fondo.
En total han sido unas 3 horas de ruta
pausada y observadora, una excursión
inolvidable que puede tener su colofón
perfecto con un relajante baño en
las primeras playas de Los Caños
si se comenzó desde Barbate o en
la salvaje playa de la Hierbabuena si se
siguió el camino inverso desde el
final de Los Caños.
Si estás interesado en visitas guiadas
por el parque contacte con la Asociación
de Guías DRAKARES , Tfno:600344126